El mercado respaldó el rumbo económico de Milei: acciones argentinas subieron hasta 14% y el riesgo país tocó un mínimo en ocho años
Tras la mejora de la calificación de S&P, los activos argentinos tuvieron una jornada financiera histórica. Los bonos en dólares subieron hasta 4%, el Merval marcó un récord nominal y el riesgo país cayó a 443 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018.

Los mercados volvieron a dar una fuerte señal de respaldo al rumbo económico del Gobierno de Javier Milei. En una jornada financiera marcada por el optimismo inversor, las acciones argentinas treparon hasta 14% en Wall Street, los bonos soberanos en dólares operaron con importantes subas y el riesgo país perforó el piso de los 450 puntos básicos, ubicándose en su nivel más bajo de los últimos ocho años.
El impulso llegó después de que Standard & Poor’s Financial Services elevó la calificación de la deuda soberana argentina en moneda extranjera de largo plazo a “B-” desde “CCC+”. Con esta decisión, los títulos dejaron de estar considerados dentro de la categoría de “riesgo sustancial”, en una señal que fue interpretada por el mercado como una validación externa del proceso de ordenamiento macroeconómico encarado por la administración libertaria.
El riesgo país elaborado por JP Morgan cayó 59 unidades y cerró en 443 puntos básicos. Se trata del registro más bajo desde el 1 de mayo de 2018, cuando había alcanzado los 431 puntos. Durante la presidencia de Milei, el mínimo anterior se había registrado en enero, con 481 puntos básicos.
La reacción también se sintió con fuerza en la Bolsa porteña. El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires avanzó 6,4% y llegó a 3.353.008 puntos, un nuevo récord histórico nominal medido en pesos. En lo que va del año, el panel líder acumula una ganancia de 12% en dólares y de 10% en pesos.
En Wall Street, los ADR argentinos encabezaron las subas entre los activos emergentes. Algunas acciones llegaron a trepar hasta 14,3%, como fue el caso de BBVA, en una rueda en la que los papeles locales fueron protagonistas tanto en la plaza externa como en el mercado doméstico.
La mejora de S&P se sumó a la decisión que ya había tomado Fitch Ratings a comienzos de mayo. De esta manera, Argentina pasó a contar con calificación “B-” por parte de dos de las tres principales agencias internacionales, un dato clave para ampliar la base de inversores habilitados a comprar deuda soberana argentina.
En su informe, S&P explicó que la perspectiva estable refleja la expectativa de que el Gobierno continúe con su programa de austeridad fiscal, mientras el Banco Central incrementa sus reservas internacionales, sostiene el crecimiento económico y reduce la inflación. La calificadora también destacó los resultados fiscales positivos y las medidas orientadas a mejorar la liquidez del Gobierno.
El dato no pasó inadvertido entre los analistas financieros. Desde Balanz señalaron que la decisión de S&P “se suma a la reciente mejora de parte de Fitch” y remarcaron que Argentina ahora es considerada “B-” por dos de las tres agencias más importantes. Según la firma, esta mejora debería ayudar a comprimir el riesgo país por el ingreso de fondos institucionales que ahora podrán invertir en bonos argentinos.
En la misma línea, Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, consideró que “el cambio no es cosmético” y lo definió como “la segunda validación formal” de que el proceso de corrección macroeconómica y recomposición de reservas empieza a ser percibido como sostenible por evaluadores externos.
Botto explicó además que, aunque la calificación “B-” todavía no habilita el ingreso de grandes fondos Investment Grade a la deuda soberana argentina, sí puede traducirse en flujos positivos provenientes de mandatos High Yield que exigen ratings mínimos para tomar exposición al país.
Max Capital también interpretó la mejora como una señal favorable para el financiamiento argentino. La firma sostuvo que el upgrade podría ampliar la base de inversores, ya que algunos fondos y cuentas discrecionales administradas tienen límites para exponerse a activos con calificación “CCC”.
Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, explicó que una gran parte de los fondos comunes de inversión globales y carteras institucionales de renta fija exige, por estatuto interno, que un país soberano cuente con la convalidación de al menos dos grandes agencias internacionales en la categoría “B-” antes de poder comprar sus instrumentos. Con la nota de S&P sumada a la de Fitch, sostuvo, “las puertas institucionales quedaron abiertas” para captar flujos de capital de portafolio.
Los analistas de Adcap Grupo Financiero indicaron que la decisión estuvo en línea con lo que esperaban después de la mejora de Fitch. Según plantearon, el primer upgrade había “roto el hielo” y anticipaba nuevas mejoras, apoyadas en dos factores principales: mejores perspectivas para la acumulación de reservas y la expectativa de que el Gobierno consiguiera financiamiento suficiente para afrontar los próximos vencimientos de deuda.
También desde Cocos destacaron la lectura positiva del mercado. Sofía Bishop, gerente comercial de FCI de la compañía, afirmó que S&P “terminó de validar lo que el mercado venía descontando desde mayo”: que el orden macroeconómico, el superávit fiscal y la acumulación de reservas justifican una mejora en la percepción crediticia del país.
De todos modos, la calificadora advirtió que todavía persisten desafíos. S&P señaló que podrían mantenerse tensiones durante los próximos 12 a 18 meses con capacidad de afectar la estabilidad económica, aunque consideró que el Gobierno podrá enfrentarlas sin caer en default ni en un canje de deuda estresado, según sus propias definiciones.
En el plano cambiario, el dólar mayorista cerró sin cambios a $1.432,50, en una rueda con un volumen operado de USD 545,3 millones en el mercado de contado. En junio, el tipo de cambio oficial acumula una suba de $24,50, equivalente al 1,7%, mientras que en lo que va del año registra una baja de $22,50, es decir, 1,5%.
Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio, detalló que, con una sola rueda por delante para cerrar la semana, el tipo de cambio mayorista acumulaba una baja de $8, muy lejos de la suba de $32,50 registrada durante toda la semana anterior.
El Banco Central mantiene la banda superior de su esquema cambiario en $1.779,27, por lo que el dólar mayorista quedó a $346,77 de ese límite de flotación. En tanto, el dólar al público bajó cinco pesos y cerró a $1.450 para la venta en el Banco Nación, su menor valor desde el 2 de junio y la tercera rueda consecutiva en retroceso.
El BCRA informó que, en el promedio de las entidades financieras, el dólar al público se ubicó en $1.453,60 para la venta y $1.402,20 para la compra. Por su parte, el dólar blue terminó estable en $1.450 para la venta, igualando la cotización minorista del Banco Nación, luego de haber tocado un mínimo de $1.445 durante la mañana.
La jornada dejó una lectura política y económica clara: el mercado reaccionó favorablemente ante una nueva señal de confianza internacional sobre el programa económico del Gobierno. La baja del riesgo país, la suba de bonos y acciones, y el récord del Merval reforzaron la expectativa de que la Argentina comienza a recuperar acceso a inversores que habían permanecido alejados durante años.
Para la administración de Milei, la mejora de la calificación representa un respaldo concreto al sendero de austeridad fiscal, acumulación de reservas y ordenamiento macroeconómico. Aunque los analistas advierten que todavía quedan obstáculos por delante, el cierre financiero mostró que los activos argentinos atraviesan uno de sus momentos de mayor entusiasmo desde el inicio de la gestión libertaria.