La inflación bajó al 2,1% en mayo y marca un fuerte contraste con el 211,4% anual que dejó Alberto Fernández
El INDEC informó que el IPC de mayo fue de 2,1%, el registro más bajo desde septiembre de 2025. En los primeros cinco meses del año acumuló 14,7% y la variación interanual quedó en 33,2%, muy lejos del 211,4% anual registrado en 2023, último año de la gestión de Alberto Fernández.

El proceso de desaceleración inflacionaria volvió a mostrar una señal favorable para el Gobierno nacional. El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la inflación de mayo fue de 2,1%, el nivel mensual más bajo desde septiembre de 2025 y por debajo de buena parte de las estimaciones privadas, que esperaban una cifra cercana al 2,3% o 2,4%.
Con este resultado, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una suba de 14,7% en los primeros cinco meses de 2026, mientras que la variación de los últimos doce meses se ubicó en 33,2%. El dato consolida una tendencia de desinflación que el Gobierno busca presentar como uno de los principales logros económicos de la gestión de Javier Milei.
La comparación con los años anteriores permite dimensionar el cambio de ritmo en la dinámica de precios. Durante la presidencia de Alberto Fernández, la inflación anual mostró una aceleración constante: fue de 36,1% en 2020, trepó a 50,9% en 2021, escaló a 94,8% en 2022 y cerró 2023 en 211,4%, el registro más alto en más de tres décadas.
Ese contraste es uno de los puntos centrales del escenario económico actual. Mientras el último año completo del gobierno anterior terminó con una inflación de tres dígitos y una fuerte pérdida del poder adquisitivo, el dato de mayo de 2026 ubicó la variación interanual en 33,2%, un nivel sensiblemente menor al heredado tras la crisis inflacionaria de 2023.
El resultado de mayo también implicó una nueva baja respecto de abril, cuando el IPC había sido de 2,6%. Aquel dato ya había marcado una desaceleración frente al 3,4% registrado en marzo. De esta manera, el indicador oficial encadenó una nueva mejora y reforzó las expectativas de que junio pueda ubicarse cerca del 2% o incluso perforar ese nivel, según distintas consultoras privadas.
En el detalle por categorías, los precios estacionales fueron los que más aumentaron durante mayo, con una suba de 3,5%, impulsada principalmente por el encarecimiento de las verduras, aunque parcialmente compensada por la baja en frutas. Los precios regulados avanzaron 2,4%, con impacto de combustibles, electricidad y agua.
Uno de los datos más observados por los analistas fue el comportamiento de la inflación núcleo, que no contempla precios regulados ni estacionales. Ese indicador se ubicó en 1,9%, por debajo del 2%, lo que fue interpretado por el mercado como una señal de menor inercia inflacionaria. Según el análisis de Puente, el dato de mayo representó una “marcada sorpresa desinflacionaria” frente al consenso previo de los analistas.
Por rubros, Comunicación encabezó los aumentos del mes con una suba de 3,4%, impulsada por los servicios de telefonía. Le siguió Educación, con un incremento de 2,9%. En el otro extremo, Bebidas alcohólicas y tabaco registró una variación de 0,8%, mientras que Prendas de vestir y calzado apenas subió 0,3%.
Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a ser la división de mayor incidencia en casi todas las regiones del país, especialmente por los aumentos en pan, cereales y productos lácteos. La excepción fue el Noreste, donde el mayor impacto provino de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, por el aumento del gas en garrafa y de los alquileres.
Las consultoras privadas también comenzaron a observar una moderación en el arranque de junio. C&T señaló que los servicios regulados tuvieron aumentos suaves en la primera semana del mes y que el transporte público mostró ajustes menores a los de mayo. En paralelo, indicó que los alimentos y bebidas subieron más que al comienzo del mes anterior, aunque menos que hacia el cierre de mayo, con una moderación en verduras y algo más de dinamismo en carnes.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central había anticipado para mayo una inflación promedio en torno al 2,3%, por encima del dato finalmente informado por el INDEC. Para junio, las consultoras relevadas por la autoridad monetaria proyectaron una variación cercana al 2,1%.
Algunas estimaciones privadas son incluso más optimistas. Equilibra anticipó que la inflación de junio podría ubicarse por debajo del 2% mensual, debido a una menor presión de los precios regulados, la estabilidad de la carne y la absorción de buena parte del impacto de los precios internacionales. Facimex, por su parte, mantuvo una proyección de 1,8% mensual para junio, aunque advirtió que algunos datos de alta frecuencia evolucionan levemente por encima de esa estimación.
Banco Comafi también revisó a la baja su expectativa de corto plazo y proyectó una inflación cercana al 2% para junio. De todos modos, sus analistas advirtieron que una baja por debajo de ese umbral podría ser transitoria si no se profundiza la desaceleración de la inflación núcleo.
El dato de mayo fortalece el discurso económico del oficialismo, que busca mostrar una diferencia clara con el escenario heredado. La inflación anual de 2023, de 211,4%, había sido uno de los indicadores más críticos del final de la administración de Alberto Fernández. En cambio, la medición interanual actual de 33,2% aparece como uno de los principales argumentos del Gobierno para sostener que el programa fiscal y monetario comenzó a ordenar la economía.
Aun así, los economistas advierten que el desafío sigue abierto. La inflación continúa siendo elevada en términos internacionales y la consolidación de un sendero por debajo del 2% mensual dependerá de la evolución de los precios regulados, el tipo de cambio, los alimentos, los combustibles y el contexto internacional.
Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, puso el foco en la evolución del conflicto en Medio Oriente y en su posible impacto sobre los precios de la energía. Señaló que el rubro transporte se mantuvo contenido por la política de precios de YPF, pero advirtió que una escalada internacional podría presionar sobre los insumos energéticos en los próximos meses.
Para Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, si la dinámica inflacionaria logra sostenerse, podría contribuir a una recuperación gradual del salario real, el crédito y el consumo. En ese marco, el dato de mayo aparece como una señal positiva para las expectativas económicas y como un nuevo punto de comparación frente al fuerte deterioro inflacionario que marcó el cierre del gobierno anterior.